Roger Murtaugh es el Bill Cosby original.

Cine

Arma Letal, la película de acción que catapultó a Mel Gibson al estrellato a finales de los 80, esconde de forma muy poco sutil una espeluznante trama secundaria que hasta ahora jamás había sido explorada. Me refiero, cómo no, a la más que evidente relación incestuosa entre el policía Roger Murtaugh y su hija mayor. A continuación, se detallarán cada una de las escenas que argumentan la veracidad de tan grave acusación:

1

Después de mostrarnos a una joven consumidora de droga tirándose medio desnuda por el balcón y cayendo sobre el capó de un coche estacionado, la película se pone realmente explícita. La siguiente escena nos mete de lleno en la compleja situación familiar de los Murtaugh. El patriarca es sorprendido en la bañera por el resto de residentes de la casa, que irrumpen en el baño al grito de “¡Sorpresa!” El policía tiene suerte porque los parientes abren la puerta cuando él ya ha terminado de masturbarse. En la siguiente imagen podemos observar como Murtaugh se limpia con un poco de agua el rastro que su religioso orgasmo matutino le había dejado en el pecho.

2

Llegados a este momento de la exposición creo que debería aclarar que el hombre adulto no está aseándose protegido por ningún tipo de bañador (o al menos no se nos da a entender que así sea). No, el hombre se encuentra bañándose completamente desnudo. Inmediatamente después descubrimos que la poca distancia que separan a su miembro sumergido de la cara de sus hijos no parece preocuparlo lo más mínimo… (Una mente malpensante diría que la situación parece no tener nada de original para ellos). Tampoco tiene pinta de que haya pompas de jabón ocultando las partes sensibles. Al concluir la felicitación de cumpleaños, el viejo pervertido hace escorzos imposibles para tratar de besar en la boca a cada uno de los integrantes de la familia… A todos menos al hijo, ¿casualidad? Lo dudo.

Como se ve claramente en la siguiente imagen, la pequeña de las hijas, aún rebelde, trata de esquivar desesperadamente los tétricos labios de su progenitor. Su cara lo dice todo:

3

Resulta inquietante también ver como la madre sonríe y mira hacia otro lado fingiendo no ser consciente de lo que sucede en su propia casa.

En cambio, la hermana mayor, como podemos apreciar a través del espejo, acude obediente a los labios de su papá segundos después de que éste pronuncie una orden que no da lugar a malentendidos: “gimme some sugar girl” (que podría traducirse como “dame algo de azúcar, nena”). Simplemente escalofriante. No es descabellado aventurar que la pobre niña debe de sufrir un trastorno sexual desarrollado tras años de abusos.

4

Si a estas alturas de la película (minuto 5:15) todavía existen escépticos entre los lectores acerca de la veracidad de esta mal llamada teoría, lo que sucede a continuación despejará todo tipo de dudas al respecto. La mujer, la hija pequeña y el hijo salen escopeteados del cuarto de baño, supongamos que asqueados por el cuerpo desnudo del cumpleañero cincuentón. Sin embargo, la hija mayor decide prolongar su visita y se acerca, sin el menor pudor, al borde de la bañera. Dejaré que sea el lector quien juzgue por sí mismo las miradas, gestos y palabras que se intercambian la pareja en la siguiente imagen:

5

Tras unos segundos de vomitivo flirteo incestuoso, se muestra ya sin el menor de los tapujos, a la hija plantándole un soberano beso a su padre. Dos en menos de un minuto, por si alguien quiere llevar la cuenta.

6

La escena concluye cuando la “nínfula”, como diría Nobokov, sale del baño y deja al padre con esta cara de reflexiva satisfacción:

7

Mientras suena un extrañísimo solo de saxofón que no pega lo más mínimo con lo que se nos muestra en pantalla, el viejo policía se queda 10 largos segundos en silencio contemplándose al espejo (Es posible que este momento de reflexión sea consecuencia de una acumulación de remordimientos en su alma, pero esto son solo conjeturas sin fundamento, no hay suficientes pruebas que demuestren que el personaje de Roger Murtaugh sea capaz de sentir arrepentimiento). La hija le ha dicho que la barba le hace más viejo, y como no podría ser de otra forma, la sugerencia de la hija será atendida. La siguiente vez que aparece, Murtaugh lleva un bigotillo perfilado con el único objetivo de contentar a la niña de sus ojos. Dicha aparición se produce justo después de que se nos presente al personaje de Mel Gibson, al cual de momento obviaremos. En la escena de la cocina se hace por primera vez referencia a una constante a lo largo del film, el maltrato psicológico al que es sometida la desdichada esposa de Murtaugh. La mujer, que se encarga generosamente de preparar el desayuno a cuatro personas (más las dos amigas gorronas de la hija mayor) mientras el marido se baña y se da el lote con otra, tiene que aguantar comentarios sarcásticos del impertinente cónyuge. La pobre señora, hasta arriba de preocupaciones, tiene la mala suerte de dejar caer unos huevos al suelo. Al avisar a su marido para que no los pise, éste la responde de la siguiente manera: “¿En qué estoy pensando? ¡Debería ir pendiente por si hay huevos en el suelo!”.

El comentario es completamente ignorado por la esposa, que demuestra ser toda una especialista en el arte de la ignorancia selectiva, pero la audiencia puede y debe tener en cuenta que el señor Murtaugh utiliza la menor oportunidad para humillar a su mujer de forma sistemática. A esto hay que sumarle el hecho de que durante el resto de la película se harán infinidad de comentarios despectivos acerca de las capacidades culinarias de la señora. Algo que contrasta enormemente con la actitud del padre hacia sus queridas hijas. Sin ir más lejos, la escena de la cocina continua con Murtaugh utilizando sus tentáculos para atraer contra sus labios a la más pequeña de sus hijas. La frase que pronuncia al mismo tiempo que ejecuta la maniobra de aproximación, no puede ser más incriminatoria: “Venga, nunca tengo suficiente de mi bebé” (sería la traducción más aproximada)

8

La otra hija, de naturaleza envidiosa, no soporta ver a su amante con otra niña (puede que solo quisiese salvar a su hermana de las garras de la bestia, pero no lo creo), y en un arrebato de celos descarados, trata de llamar la atención de su padre:

9

La ridícula artimaña funciona a la perfección y mientras la pequeña escapa de nuevo por los pelos, el padre devuelve su atención a la primogénita. Hay que decir que cuando la cámara enfoca a la niña mayor suena por segunda vez ese confuso solo de saxo cuya presencia en la película chirría bastante.

10

Tercer beso, esta vez en la mejilla, algo que como es lógico incomoda claramente a la amiga de la niña, que, como la madre, elige no mirar. Al mismo tiempo que se alejan las dos jóvenes y sigue sonando el saxo, el señor Murtaugh parece totalmente presa de un amor irrefrenable hacía su hija. Embobado todavía tras el último beso, se gira para observar viciosamente el vestido de la niña. Aquí la imagen:

11

(La boca abierta es clara prueba del estado de enajenación al que me refiero)

La banda sonora solo refuerza la aterradora sensación, cada vez más obvia, de que la relación entre padre e hija es excesivamente afectiva. Después de bufar de una forma muy poco paternal, el viejo canalla suspira una última vez y masculla “jodida rompecorazones” acompañado de un arqueamiento de cejas que deja claro lo que se le está pasando por la cabeza.

Avanzamos al minuto 43 de película. Murtaugh lleva a Mel Gibson a cenar a casa. La hija mayor oye voces y sale de su habitación para espiar a los recién llegados desde lo alto de escalera. Parece intrigada. Ya en la mesa, la adolescente mira con ojos de cordero degollado al nuevo compañero de su padre sin ningún tipo de disimulo (cualquiera podría pensar que no solo no le importa que su padre note esas miradas, sino que es eso precisamente lo que pretende, para así ponerlo celoso).

12

Todos los presentes se dan cuenta de lo que sucede, Mel Gibson se muestra incómodo y Roger reacciona visiblemente irritado:

13

Continúan los flirteos unidireccionales por parte de la joven hacia el atractivo huésped, lo cual empieza a desquiciar al pederasta, que no parece tener intención de compartir a su víctima preferida.

14

Ya concluida la cena, los dos compañeros disfrutan de unas cervezas en el jardín. En ese momento la infatigable jovenzuela vuelve a interrumpirles pidiéndole permiso a su padre para salir con un chico al día siguiente. De nuevo la estrategia de los celos.

15

Papá la responde que está castigada. Se niega a dejarla relacionarse con chicos de su edad. Cuando Mel Gibson por fin se va, el viejo indecente se sienta a abrir sus regalos de cumpleaños. Alguien le ha enviado por correo un anuario de instituto y una cinta vhs con pornografía infantil, un regalo muy adecuado para un pedófilo, demasiado como para ser casualidad. La otra posibilidad es que sea un chantaje y que la joven que protagoniza el vídeo sea una antigua víctima de Roger Murtaugh.

Avanzamos más, llevamos una hora y 27 minutos de película. Una organización de voluntarios ha rescatado a la hija mayor de las zarpas de Murtaugh, que todavía se resiste a dejarla escapar. Roger Murtaugh y Mel Gibson (este último es todavía ajeno a lo que sucede. La mezcla de alcohol y antidepresivos nublan su juicio) son arrestados y sometidos a un innovador tratamiento psiquiátrico que pretende contrarrestar los impulsos pedófilos. Los voluntarios mantienen a la hija en aislamiento hasta que deciden dejarla saludar a su padre para calmarla. La reacción de la chica al ver a su padre es de nuevo esclarecedora:

16

17

La pobre víctima sufre una especie de síndrome de Estocolmo derivado del abuso sexual y lo deja patente lanzándose desesperada a besar a su abusador. Las imágenes son repugnantes.

La película termina con Mel Gibson matando a todos los psiquiatras y voluntarios dando así vía libre a su compañero para prolongar sus depravaciones en el oscuro interior de lo que a simple vista parece la típica casita americana de una familia feliz.

18

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s