Legolas y Gimli, una historia de amor

Cine, Series

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A continuación se expondrá en exclusiva para los lectores de PresupuestoZero un extracto de uno de los guiones más controvertidos de la historia de la televisión Neozelandesa. Nos referimos, como no, al aciago episodio piloto que pretendía tratar la relación amorosa entre Legolas y Gimli.

La acción se desarrolla después del conflicto armado que acabó con la destrucción del Anillo en el Monte del Destino. Son tiempos de paz y armonía para las diversas criaturas que pueblan la Tierra Media. Para todas salvo para los Orcos y Goblins. Los vencidos fueron recluidos de nuevo en Mordor, condenados a morir de hambre (los campos de Mordor no son demasiado fértiles) como bestias marginadas (he ahí el origen de sus múltiples intentos de revolución. Si crees que los Orcos también tienen derechos ¡haz algo!, firma nuestra petición en Change.org)

Gimli y Legolas hacen público su amor al resto de la Compañía en cuanto Frodo despierta del oportunísimo viaje en águila (Curiosidad: En el libro Sam se ve obligado a hacer el viaje de vuelta en paloma, clase turista). Al oír la noticia los integrantes del grupo fingen sorpresa y abrazan a la feliz pareja (la escena es continuista del estilo fímico de Peter Jackson por lo que los abrazos y saltos de alegría se muestran a cámara súperlenta y se prolongan durante exactamente demasiado tiempo)

El elfo y el enano celebran su unión Civil (La sociedad de los Elfos, muy avanzada en muchos sentidos, todavía no permite referirse a los casamientos entre miembros del mismo sexo como matrimonios) con un bodorrio por todo lo alto en pleno Rivendel. Los recién casados se dejan llevar por la pasión y la audiencia disfruta de un montaje extremadamente gráfico de dos minutos y medio, con algunos de los mejores highlights de la noche de bodas (el proyecto fue propuesto a la cadena norteamericana HBO y por contrato debía contener numerosas escenas de sexo explícito).

A la mañana siguiente Legolas despierta a Gimli con un poco variado desayuno de pastas elfícas que decepciona levemente a su marido. El enano está irritable.

Legolas: Dime qué te pasa. Si no me lo dices no puedo ayudarte.

Gimli: No me pasa nada, me acabo de levantar y me duele la cabeza ¿Vale? No es nada, déjalo estar.

Legolas: ¿Es porque tu familia no vino a la boda verdad?

Gimli se echa a llorar desconsolado y Legolas le abraza cariñosamente.

Ante la insistencia de sus amigos Hobbits, los recién casados deciden mudarse a la Comarca e instalarse en la ahora vacía casa de Bilbo. El pueblo no cumplía con las altísimas expectativas que habían creado Merry y Pippin, pero Legolas, que siempre tenía una actitud optimista ante la adversidad, convenció a su esposo para quedarse y darle una oportunidad a Hobbiton. La acogida por parte de los vecinos no auguraba una estancia demasiado tranquila para los nuevos inquilinos. En cuanto vieron llegar la interminable fila de carretas con los bártulos de la mudanza, los residentes más conservadores se manifestaron en contra del traslado. Legolas prefería evitar meterse en jaleos innecesarios, pero Gimli no es de los que dan la espalda a una posibilidad de conflicto. La primera mañana en su nueva casa el enano salió a regar las plantas luciendo su cuerpo  solo cubierto por su larga barba y un finústico tanga de Huargo.

Los Hobbits, de naturaleza conservadora, son fácilmente escandalizables. Era solo cuestión de tiempo que se produjese el primer enfrentamiento.

Cuando Legolas presentó en el ayuntamiento local una petición formal para reformar la casa y adecuarla a sus proporciones físicas, los vecinos más veteranos pusieron el grito en el cielo:

Viejo Gruggen: ¡Es una verguenza!

Sra. Gruggen: Vienen aquí y quieren tirar abajo una de las casas con más historia del pueblo, ¡No tienen respeto!

Gordo Strauss: ¡Que se vayan! ¡Julandrones!

Legolas: Nosotros solo queremos que nos dejen tranquilos, no hemos hecho mal a nadie.

Gimli: Panda de ignorantes retrógrados. ¡Desagradecidos! Si no fuese por nosotros seríais todos esclavos de los Orcos.

Merry, Pippin y Sam interceden por sus amigos y calman a la muchedumbre, pero no consiguen la aprobación del ayuntamiento para llevar a cabo la reforma de la vieja casa de Bilbo.

La nueva vida de la pareja no es perfecta; los vecinos no terminan de aceptarles, Gimli cada día abusa más del alcohol, las visitas de Pippin y Merry son cada vez más infrecuentes y Legolas echa de menos su tierra. Las discusiones entre el elfo y el enano se suceden. Gimli le echa en cara a su marido que no sea más expresivo, que no exteriorice lo que siente, y Legolas amenaza con marcharse:

Gimli: ¡Pues vete si eso es lo que quieres!

Legolas: ¡Lo que quiero es que me respetes!

Gimli: ¡Mentira! Quieres irte con Aragorn y yo no te lo voy a impedir. Todos saben que es a él a quien siempre has querido.

Legolas: Aragorn es mi amigo, tú eres mi esposo. Hoy y siempre.

Gimli: Nunca voy a ser suficiente para ti.

Música dramática mientras gotas de lluvia se deslizan por la ventana.

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Pese a todo, el matrimonio sobrevive a las primeras dificultades. El episodio piloto concluye con la imagen de los recién casados de espaldas, abrazándose mientras contemplan el fuego de la chimenea. Aparecen los créditos y Legolas se ofrece a hervir agua para preparar té. Al levantarse se golpea la cabeza con la lampara. Gimli se burla de la torpeza del elfo y de la risa se le escapa un sonoro pedo que provoca la carcajada de su marido. Se congela la imagen que muestra a ambos riéndose y suena Thick As A Brick de Jethro Tull.

 

 

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