El legado de Cristiano

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Hace tres años abogué aquí mismo por la venta de Ronaldo, y el tiempo no me ha quitado la razón, porque evidentemente nunca la tuve. Dije que su rendimiento iba en caída libre y Cristiano me calló la boca a base de goles y títulos. Tener la boca cerrada dificultó la tarea de comerme mis palabras, pero por suerte o por desgracia el cuerpo humano no está falto de orificios. Y pese a que no pude saborearlo con mi paladar, distinguí claramente dejes de ignorancia y prepotencia en mi texto, un regusto familiar para todo bloguero que se precie. Ahora que Cristiano se ha ido toca celebrar, celebrar su legado como protagonista indiscutible de la segunda etapa más gloriosa en la historia del Real Madrid, pero sobre todo celebrar la instauración de un nuevo sistema de repartición de los libres directos. He ahí la primera gran tarea de Lopetegui, disuadir a Ramos.

Mourinho, Casillas, Benzema, el grado de solidez de la tortilla de patatas… Es muy fácil dividir al madridismo, pero más fácil es completar una enumeración con un chiste malo. Somos la afición más fragmentada desde el club de fans de Oasis y, aun así, con Cristiano estamos todos más o menos de acuerdo. Es el mejor jugador de la historia moderna del Club, pero sus formas, como diría Rubiales, no son las mejores.  En cualquier caso, habiendo dejado cuatro Champions en las vitrinas, poco importan las formas. Cristiano podría haberse tatuado el escudo del Atletico de Madrid en la frente (aunque sería una faena para los hospitales de Turín, que ya tienen los camiones cisterna preparados para almacenar las donaciones de sangre del generoso deportista), podría haber defraudado millones a hacienda, podría incluso haberle dado un abrazo a Stoichkov, y su estatus como leyenda madridista no se habría resentido. Lo más grave que ha hecho Cristiano en todos estos años ha sido no celebrar los goles de compañeros y dejarnos por SMS. Minucias si se tiene en cuenta que el vídeo recopilatorio con sus goles de blanco dura lo que deberían durar todas las películas de Judd Appatow.

El rendimiento deportivo de Cristiano temporada tras temporada ha sido irreprochable. Gracias a su regularidad, a su dedicación inquebrantable, a su capacidad para ser determinante, a su durabilidad, a su insaciable ambición y a la infinita paciencia de sus compañeros para soportar sus múltiples rabietas, Ronaldo ha logrado reunir un palmarés individual y colectivo solo comparable al de Messi. Y, sin embargo, hay gente, supuestos expertos, que todavía siguen sin considerarle como uno de los tres mejores futbolistas de todos los tiempos. En sus listas nunca falta uno que tiró su carrera a la basura por las drogas y otro que solo jugó en la liga brasileña. Si Michael Jordan, por ejemplo, no hubiese competido en la NBA, o si en vez de por los puros, le hubiese dado por la coca, se le consideraría probablemente como uno de los mayores talentos del baloncesto, jamás como el mejor. Por eso, cuando se habla de los más grandes, se debe dejar a un lado el potencial, los colores, las alturas y la nostalgia hacia épocas pasadas. Mi objetividad de forofo me lleva a pensar que en unos años, los datos y las estadísticas colocarán a Ronaldo en el lugar que le corresponde, pero curiosamente el hecho de que esos números supongan actualmente su principal aval, le está repercutiendo de forma negativa en la percepción global que se tiene de su figura en relación con la historia. Despectivamente muchos se refieren todavía hoy a Cristiano con calificativos de goleador, o rematador, como si el fútbol se tratase de jugar bien, no de ganar… Los analistas verán lo que hacen, nosotros mientras tanto, debemos ser justos. Jordan tiene desde hace tiempo su estatua al lado del United Center en Chicago y Cristiano merece una propia en el Bernabéu.

Monumentos aparte, lo que Cristiano merece es perder la próxima final de Champions en el Wanda contra el Madrid. Reflejado en el metal que recubre los dientes de Vinicius visualicé la siguiente escena: En el minuto 91, con 0-0, una jugada magistral permitirá a Ronaldo quedarse frente a Navas (que habrá entrado en el 70 sustituyendo a un lesionado Courtois). En vez de tirar, Cristiano demostrará su recién alcanzada madurez espiritual pasándole el balón a Higuain, dejándolo solo. Inexplicablemente, Higuain, con toda la puerta vacía, estrellará el esférico contra el poste y el rebote le caerá a Marcelo, que dará un patadón sin pensárselo dos veces. Entonces, Benzema, que hasta ese momento no habrá aparecido (no me refiero al partido, me refiero a que llevará toda la temporada desaparecido), controlará la bola caída del cielo con la suavidad de un ángel muy dotado técnicamente. Karim avanzará hacia la puerta contraria dejando atrás a rivales y compañeros. Llegará al área, levantará la cabeza y le servirá una pelota perfecta a Bale, que solo tendrá que empujarla para anotar el gol que le supondrá al Madrid la decimocuarta y al galés su primer balón de oro. Al terminar el partido, Marcelo tratará de consolar a Cristiano, que estará abatido, con la mirada perdida y los brazos en jarra. Uno por uno todos los jugadores del Madrid saludarán al astro portugués, que no abrirá la boca durante el desfile de excompañeros, solo negará con mueca de frustración. Su mente, como la de muchos otros, estará ocupada en la madre que parió a Higuain.

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Nacho, el que siempre cumple

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Nacho, el polivalente defensa madridista al que la ley de toda taberna no permite nombrar sin aclarar que siempre cumple, ese a quien su propia abuela se referiría utilizando calificativos positivos pero no demasiado efusivos, representa el triunfo del canterano discreto.

Por desgracia, hoy en día el triunfo para un canterano del Madrid significa tener ficha en el primer equipo, ya que el once titular está reservado para los fichajes de renombre. El caso de Carvajal es una bonita excepción que no sabemos cuanto va a durar. Ya informó el Diario AS hace solo un año, que el Real Madrid planea intercambiar al lateral español por el supertalento Zhang Linpeng (Dicen de él que podría llegar a ser el Carvajal Chino).

Sin cosechar portadas en la prensa deportiva ni en la del corazón, (para los que quieran saber cómo diferenciar una de la otra: la primera se encuentra en los bares y la segunda en las peluquerías) Nacho se ha ganado un lugar en la plantilla del Real Madrid a base de constancia, entrega, carácter y unas no desdeñables habilidades naturales para jugar al fútbol. Sin ser un prodigio técnicamente, Nacho ha encontrado sitio en un equipo plagado de estrellas. Y es que lo que le falta físicamente (pocos centrales de élite miden menos de metro 80), lo compensa con inteligencia y sacrificio.

A Nacho se le conoce como la espuma de poliuretano del vestuario, porque siempre se puede contar con él para rellenar huecos. El mote lo ideó Pipi Estrada una noche (Pipi, como todo el mundo sabe, no ve la luz del día más que para broncearse mientras duerme) cuando conversaba con Cristiano y Sergio Ramos en una conocida discoteca de la capital (conocida solo por los pocos que la conocen). Cristiano le contó al periodista/sex simbol provincial/confidente de futbolistas que Nacho es tan diligente y solidario con sus compañeros que un día se ofreció a hacerle la obra de uno de sus baños. Cristiano, por cierto, no quedó encantado con el resultado pero sí moderadamente satisfecho.

Pero el mayor logro en la aún joven carrera de este chaval madrileño, es sin duda el haber conseguido apropiarse de uno de los nombres más comunes de España. Ni Nacho Vegas, ni Nacho Peña, ni Nacho Cano, ni Nacho Vidal, ni siquiera Nacho Carnés (experto en Marketing Online, Estrategia Digital, Analítica y Medición) han conseguido librarse de su apellido. El Nacho que nos ocupa, el futbolista, se apellida Fernández Iglesias, pero el suyo pasará a la historia con los González Blanco, Sánchez del Amo (Víctor), Sánchez Rodríguez (Joaquín), Rodríguez Ledesma (Pedro)… Apellidos eclipsados bajo un nombre de pila del que se han adueñado para siempre estos deportistas. Raúl era “el que nunca hace nada”, Nacho es el que “siempre cumple” y Coentrao será “el que a veces fuma”. Los 30 millones que pagamos por Fabio y los 30 de Danilo (que aquí mismo defendí en su momento), nos impiden a los madridistas reírnos con total impunidad de los fichajes de Douglas y Vermaleen.

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Nacho, que como venimos diciendo, celebra el aniversario de su nacimiento 365 días al año, se encuentra en una posición complicada; pese a que cada año juega más partidos, su paciencia como suplente conforme tiene un límite. Sus condiciones, salvo milagro evolutivo, no le van a permitir nunca ser titular indiscutible en el equipo de sus sueños, lo que representa una encrucijada a la que ya se enfrentaron muchos otros antes que él. Callejón y Bartra son dos de los ejemplos más recientes de canteranos que deciden emigrar en busca de minutos. Para que Nacho no siga los lentísimos pasos de Bartra, la dirección técnica del Madrid y el propio Zidane, deberían plantearse utilizar a Nacho como primer suplente de cualquiera de los laterales, algo que hasta ahora solo estamos viendo por las continuas lesiones de Coentrao. El defensa madrileño demuestra que es mejor que Danilo cada vez que se le permite jugar de lateral, incluso cuando lo hace a banda cambiada. Esta es solo la segunda temporada del brasileño en el Bernabeu y parece precipitado tirar tan pronto la toalla con él, pero lo cierto es que en unas semifinales de Champions en las que Zidane no pudiese contar con Carvajal o Marcelo, cualquier aficionado del Madrid se sentiría más tranquilo viendo a Nacho en la alineación. Porque Nacho al fin y al cabo, es fiable (otra forma de decir lo que siempre decimos de él). El chico gusta, eso es así. Gusta a prensa, afición, entrenadores y haters. Diría que le gusta hasta a Del Bosque, pero no quiero exagerar.

Decir que Nacho siempre cumple implica que satisface nuestras expectativas en todo momento. Y de ser así quizás deberíamos empezar a aumentar dichas expectativas. ¿Significa eso que le exigimos demasiado poco a Nacho? Puede, pero no tiene por qué ser algo necesariamente malo. Mientras que a Jesé se le pidió tirar la puerta abajo, a Nacho le ha valido con colarse cada vez que alguien la dejaba abierta. Esa falta de presión ha derivado en una progresión lógica y estable que ahora le permite codearse con los mejores jugadores del mundo en su rol de suplente multiusos. A Nacho se le exige proporcionalmente a lo que demuestra, por eso funciona. El error es hacerlo en base al potencial. En cualquier caso, es lícito plantearse el continuar aumentando sus responsabilidades gradualmente. Igual que es lícito que nadie tenga en cuenta mi opinión.

Las cualidades de Nacho como futbolista y como persona son por todos conocidas: Es un jugador sobrio, responsable, generoso, humilde, trabajador, eficiente, buen yerno, no se complica, se coloca bien, utiliza las dos piernas… Sus defectos tampoco son ningún secreto, no va tan bien de cabeza, no tiene la capacidad de anticipación de los otros centrales del primer equipo, es el más lento de los cuatro, no hubo que desembolsar ni un euro para ficharlo… Pese a todo, hablar de carencias en el juego de Nacho obliga a ponerse quisquilloso. Nacho es el peor de los cuatro centrales que tiene el Madrid, pero a la vez es el mejor cuarto central del mundo. Nacho no es sobresaliente en nada, pero llega al notable en casi todo (Algo al alcance de muy pocos). Tener a un Nacho en la plantilla es un lujo que merece ser justamente apreciado. Su eterna disponibilidad es algo de lo que nos acordaremos cuando falte, junto con los caños de Marcelo, los cabezazos salvadores de Ramos, o los centros de Kroos, pero en un lugar más oscuro de nuestra memoria, el que ocupan los jornaleros que hacen posible que sobrevivan los artistas.

  • ¿Sabías que Nacho no se ha perdido un partido por lesión desde que tenía 12 años?
  • ¿Sabías que cuando Cristiano se enteró de esto, trató inmediatamente de lesionar a su compañero para intentar superar el récord?
  • ¿Sabías que M. Night Shyamalan, el director del Sexto Sentido, se inspiró en Nacho para su película “El protegido”?

 

Top 5 costumbres más irritantes de Ancelotti

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1. Los cambios

En estas dos temporadas al frente del Madrid Ancelotti nos ha desesperado a muchos por su manía de no hacer cambios durante los partidos, o tardar demasiado en hacerlos. Ya sea con el equipo ganando o perdiendo, para dar descanso a los titulares o para meter jugadores de refresco, a Carlo no parece que le gusten las sustituciones antes del minuto 35 de la segunda parte. El trauma de Estambul será.

 

2. Sistema

Ancelotti se enrocó en la idea de que el 4-3-3 era inamovible y ha muerto defendiéndola.

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Si lo ha hecho porque las altas esferas le exigían poner a la BBC, mal. Y si lo ha hecho porque de verdad creía que era lo mejor para el equipo, peor. En cualquier caso, después de una temporada en blanco, podemos decir que Ancelotti se equivocó.

 

3. Bale en la derecha

Ibrahimovic dijo esto tras su paso por el Barça:

“Quien me compra, compra un Ferrari. Y quien tiene un Ferrari carga gasolina súper, va por la autopista y a máxima velocidad. Guardiola cargó diesel y dio un paseo por el campo. Debió haber comprado un Fiat”.

No sabemos si Bale dirá algo parecido una vez salga del Madrid, pero está claro que en la derecha no se aprovecha todo su potencial. Lo único que gana Bale jugando a banda cambiada es tiro de larga distancia, lo que pierde es control, desborde y centro. Públicamente, Bale dice que se encuentra más cómodo en la derecha, pero si Ancelotti decide la distribución del equipo en base a las preferencias individuales de sus jugadores, corre el riesgo de acabar jugando unas semifinales de Champions con Ramos de mediocentro.

 

4. Coentrao y Arbeloa antes que Nacho

En los pocos minutos que ha tenido, Nacho ha demostrado que es capaz de rendir como lateral suplente del Madrid, sin embargo, Ancelotti ha preferido apostar por un Arbeloa en el peor estado físico de su carrera, y un Coentrao cuya falta de disciplina fue incluso criticada por el propio entrenador en rueda de prensa.

 

5. Illarramendi por delante de Kroos

Illarra firmó uno de sus mejores partidos (en plural, siendo generoso) con la camiseta del Real Madrid cuando sustituyó a Kroos frente el Valencia en el Bernabéu. Como mediocentro Illarra es un jugador decente, como volante no alcanza la mediocridad (siendo generoso también). Cuando Ancelotti junta a Kroos e Illarra coloca al vasco más adelantado y escorado a la derecha, en una posición en la que Kroos estaría más cómodo (sobre todo porque es ahí donde ha jugado toda su vida).

Costumbres irritantes aparte, Ancelotti ha sido el mejor entrenador que ha tenido el Madrid desde Del Bosque, y es una pena que se vaya. Hay que recordar que no hace tanto los Diarras, Emersons, Gravesens y Pablos Garcías campaban por el Bernabéu a sus anchas. El mediocampo titular de Ancelotti estos dos años lo han formado Isco, James, Modric, Kroos, Xabi Alonso y Di María (A Capello le salen sarpullidos solo de pensarlo). Ancelotti llegó prometiendo un fútbol espectacular y ha cumplido, con espectáculo y con títulos. Se le echará de menos.

 

7 conclusiones post Real Madrid Valencia

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1. La grada del Bernabéu no debería pitar a un jugador del Real Madrid bajo ninguna circunstancia, salvo que el jugador en cuestión no quiera renovar, lleve toda la temporada fingiendo lesiones y esté en pleno mes de mayo de vacaciones en Mallorca. El público se equivoca pitando a Casillas, pero Ancelotti se equivoca haciéndole jugar. Después de ver a Neuer contra el Barça y al propio Diego Alves contra el Madrid, salta a la vista que Casillas está muy lejos de ser uno de los mejores porteros del mundo. No sabemos si Keylor Navas está a ese nivel, lo que está claro es que en el banquillo no lo puede demostrar.

2. Illarramendi no es tan malo como se nos ha hecho creer y aunque tenga la estabilidad emocional de Bustamante, sigue siendo mejor centrocampista que Ramos. Asier jugó contra el Valencia en su sitio, es decir, como único mediocentro, e hizo que prácticamente no se notase la ausencia de Kroos. Ancelotti tiene la mala costumbre de colocar a Illarra escorado en la banda derecha, en el sitio donde normalmente se mueven Isco, James o Modric, sin darse cuenta de que Asier no tiene las condiciones técnicas para ocupar esa posición.

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3. Si el Liverpool hubiese fichado a Parejo con 14 años, habría debutado con el primer equipo a los 16, con la selección española a los 19, y con 24 el Madrid lo habría repescado por unos 40 millones. También es probable que dos años más tarde, después de no cuajar en el equipo blanco, lo hubiesen vuelto a vender a otro grande de Inglaterra.

4. En toda la Premier League inglesa no hay un solo central mejor que Otamendi. Y si no…

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5. Álvaro Negredo compite con Vermaelen por ser el peor fichaje de la temporada en primera división. El vallecano está fuera de forma, fuera de peso y si no fuese porque costó 30 millones, el año que viene estaría fuera del equipo.

6. Decían que Beckham nunca consiguió adaptarse a Madrid, ¿Qué dirán de Bale?

7. Coentrao y Cristiano son inseparables, los dos son portugueses, son vecinos, van juntos a los entrenamientos, y bajan a defender a la misma velocidad.

7 Razones por las que el Madrid debería vender a Ronaldo

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1. Cristiano es un agujero negro en el ataque del Madrid. Empeora cada jugada de ataque en la que participa salvo cuando es él quien la finaliza.

2. El ego de Cristiano se sigue hinchando cada vez que Jorge Mendes abre la boca. Mientras tanto su rendimiento no hace sino bajar. El ego de un deportista se convierte en un problema una vez que este no se corresponde con la realidad, y sí, Ronaldo se cree mejor de lo que es.

3. Cristiano pide siempre el balón, se enfada cuando no lo recibe y cuando lo tiene, lo pierde. El equipo juega para él, pero él no juega para el equipo.

4. Cristiano maquilla su juego a base de goles. Sin embargo, las cifras no ocultan su incapacidad para asociarse.

5. Las florituras en parado con las que se deleita cada vez que recibe el balón solo sirven para entorpecer el ritmo de ataque.

6. Cristiano no es un buen compañero, no solo no ayuda nada en defensa, sino que  su actitud sobre el césped es difícilmente justificable. Además de su falta de discreción a la hora de quejarse tras los fallos de otros, jamás le verás celebrando un gol que no salga de sus botas.

7. Cristiano cobra 17 millones netos, es decir, Cristiano le cuesta al Madrid 35 millones por temporada. Su valor ya ha empezado a bajar, aún así, si lo vendiesen el próximo verano podrían sacar una suma cercana a los 150 millones de euros, lo que permitiría reducir en más de un quinto la deuda total del Club, si es que no se decide reinvertir el dinero en fichajes.

 

Bonus:

8. Cada vez que Cristiano encara a un rival recordamos con nostalgia los tiempos de Ramos como lateral.

9. Cristiano nunca ha ganado un balón por alto en el medio campo. Siempre salta dos segundos antes de tiempo y aunque estira el cuello y se mantiene en el aire más que los demás, el balón siempre le pasa rozando la cabeza, lo justo para no despeinarle. Es cierto que es difícil adivinar a dónde puede ir un saque de Casillas con el pie, pero eso no es excusa.

10. Una parte de Kroos muere cada vez que ve tirar una falta a Cristiano.