Y Benzema se vendió

Deporte, Fútbol, Real Madrid

Benzema se ha vendido, ha dejado de ser jugador de culto y se ha vuelto mainstream. Ha pasado de priorizar el no enfadar a Ronaldo, a tratar de contentar a la grada a base de consistencia y liderazgo. Les sucede a casi todos, no es fácil resistirse a las tentaciones de la fama y la adoración masiva, pero mentiría si dijera que me esperaba esto de Karim, y menos a estas alturas de la película. A sus 31 años recién cumplidos el delantero francés vive su mejor momento como profesional, se le nota sobrado de confianza y en plenitud física. Todo ello ha contribuido a que esta temporada haya abandonado definitivamente el cine de autor y se haya enfundado las mayas de superhéroe.

El otrora genio incomprendido resulta estos días de lo más accesible para todo tipo de públicos. Ya no hacen falta subtítulos para entender a Benzema, los goles son idioma universal. El Madrid necesitaba que alguien cogiera el testigo anotador de Cristiano, pero es que aparte, Karim le ha usurpado la batuta a Modric como director de orquesta. Como Bradley Cooper con A Star Is Born, Benzema se ha erigido este año en director y protagonista, y como Bradley Cooper, Benzema pone nostálgico a Cristiano desde la distancia.

Todavía hace controles exquisitos, paredes de tacón y se sigue asociando en el medio campo como en sus tiempos de icono contracultural, pero por mucho que intente disimular no engaña a nadie. Benzema ha traicionado sus principios artísticos por el bien del equipo, y desde aquí se le agradece el sacrificio.  Atrás queda la irregularidad de sus días en blanco y negro, hoy solo el VAR sería capaz de calificar como gris la colorida paleta del francés. Se acabaron los finales ambiguos, los diálogos pretenciosos, la poesía estéril, los debates sobre animales domésticos, los pitos del público, los desprecios de la crítica, los excesos de velocidad en las carreteras y el sosiego en el césped. Es el nuevo viejo Karim, más sencillo, más práctico, más taquillero.